Internet de las cosas, una tendencia que revoluciona el mundo.

Por: Santiago Duque, Director de Preventas de SAP Región Norte de América Latina.

 

La tecnología ha mejorado nuestras vidas en muchos aspectos, desde lo personal hasta lo profesional. Las dinámicas de convivencia han cambiado y necesitamos que las cosas sean cada vez más sencillas y rápidas, e incluso automáticas. En los últimos cinco años, las soluciones soportadas en el internet han evolucionado y ahora, cada vez más, las industrias las usan para llevar al siguiente nivel a sus empresas.

 

Con el tiempo, el Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) ha empezado a marcar un impacto real en la vida diaria de las personas y las organizaciones ya que modifica la comunicación entre objetos y el funcionamiento de las ciudades, no en vano, IoT se refiere a la interconexión digital de todo tipo de objetos cotidianos a través de la red.

 

En la actualidad hay unos 18.000 millones de dispositivos englobados dentro del Internet de las Cosas, y para 2020 se espera que esa cifra alcance los 50.000 millones. No hay duda de que el uso de esta herramienta a nivel mundial crece aceleradamente.

 

Para mejorar la eficiencia de estos dispositivos, cada vez se diseñan sensores más eficientes en el consumo de energía y que incluyen procesadores habilitados para la gestión de grandes volúmenes de datos y habilitan análisis predictivo, además de permitir la asignación de direcciones de IP únicas para cada uno de los objetos, lo que permite potenciar las capacidades del IoT, dando valor al mundo de los negocios, el cual depende en gran parte de los datos recopilados y la posibilidad de tomar decisiones en tiempo real orientadas al análisis de la información que estos dispositivos entregan.

 

Como ejemplo de lo anterior, compañías como la empresa de cerveza israelí Weissbeerger ubica sensores en los conectores por donde pasa la cerveza, con el fin de que las tiras de medición registren cuánta cerveza se bebe en un bar. En cuanto las reservas del producto se van acabando, la cervecería recibe una notificación y, en consecuencia, puede poner en marcha una nueva entrega. Así mismo, en la industria automovilística, en vehículos como BMW y VW, los sensores miden el estado general del automóvil. Si determinados parámetros se salen del marco, el servicio del fabricante automotriz recibe una notificación y un empleado llama al propietario del carro para acordar una cita, un escenario similar está implementado por el fabricanteo de motocicletas Italiano Piaggio que utiliza esta tecnología para predecir análisis de fallas que son reportadas al fabricante y al propietario del vehículo. Y estos son apenas un par de breves ejemplos de lo que se logra con IoT. 

 

En el caso del Puerto de Hamburgo, una de las espinas dorsales de la economía de la región, se ha logrado mantener el tráfico y comercio del puerto tras la implementación del proyecto Smart Port Logistics, el cual les permite conectar a distintos actores del lugar por medio de una nube de negocio móvil. El proyecto utiliza logística de SAP que les ayuda a obtener información en tiempo real tanto del puerto como de las empresas de transporte, los proveedores de estacionamiento y otros negocios que se mueven a través del mismo. 

 

La solución TelematicOne de Deutche Telekom, por ejemplo, integra datos de varios vehículos que están en el puerto y luego esta información es consolidada y analizada mediante la plataforma SAP HANA Cloud, con el objetivo de poderle brindar a las personas que requieren información específica del puerto por medio de sus dispositivos móviles.

 

Uno de los casos más emblemáticos de como el IoT impacta la economía de un país es el caso de Trenitalia, la compañía de trenes de Italia que a través de señores instalados en los trenes ha logrado optimizar su proceso de mantenimiento hasta lograr entre un 8% y 10% los costos totales de mantenimiento anual.

 

De acuerdo con un estudio que realizó la consultora McKinsey se estima un potencial impacto económico del IoT de USD$3.9 mil millones a USD$11.1 mil millones al año en 2025, además también indica que la tecnología tendrá una mayor influencia en el valor global de las economías avanzadas debido al uso que tendrá. No obstante, su adopción en las economías en desarrollo es enorme y puede representar casi el 40% del valor del IoT.

 

Sin embargo, el Internet de las cosas, no sólo se centra en el mundo empresarial, pues también tiene la capacidad y la facilidad de involucrarse en cualquier actividad que realicen las personas en su vida cotidiana.

 

Según un informe de Naciones Unidas para el año 2020 el mundo habrá incrementado su población a 7.700 millones de personas y los artefactos conectados entre sí serán 2 veces mayor a la población mundial. Un hecho que evidencia que esta tendencia conecta y reúne dos mundos: personas y cosas.

 

En la actualidad,  poner a funcionar la lavadora desde la oficina utilizando una aplicación para nuestro teléfono móvil es una realidad, al igual que alertar al doctor sobre una situación anormal desde el celular, recibir recetas de cocina con base a los alimentos almacenados en la nevera, apagar las luces de la casa mientras no estás para ahorrar electricidad o incluso tener sugerencias de cambio de colchón de acuerdo a cómo dormimos, todo esto es y será posible sin límites de tiempo o lugar.

 

Considerando todo lo anterior y partiendo del hecho de que el Internet de las cosas, es una realidad, es preciso preguntarnos cómo podemos aprovechar estas nuevas tecnologías para generan oportunidades que nos permitan ser más competitivos en un mundo tan cambiante y en constante evolución. Es momento de innovar y reinventar los modelos de negocio con el fin de responder a la acelerada y constante transformación del mercado. Las herramientas están, hay que aprovechar la coyuntura para tomar ventaja y lograr la competitividad que permitirá permanecer vigentes.

 

 

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